viernes, 6 de abril de 2012

[REC] 3 Génesis, tragicomedia de amor y zombies

Acaba de estrenarse en los cines esta tercera entrega de la saga REC. Los directores y productores de esta película han dado un salto al vacío y se han arriesgado a realizar algo nuevo  tras las dos primeras exitosas películas de la saga.

Cartel de [REC] 3


La primera de las películas fue verdaderamente rompedora. Revolucionó el género con la telerealidad (mencionemos el found footage para los puristas) y generó un cine con una cantidad de horror y terror muy elevado, de sufrimiento constante. Una película única e impactante. Pero no toca hoy ésta.

La segunda se deslizaba por el mismo camino pero introducía algunos elementos que dislocaban un tanto la historia. También fue una buena película, aunque perdía algo de la frescura inicial. Los asuntos esotéricos introducidos empañaban un tanto la idea general que se trasladó en la primera película.

Ahora se nos presenta algo totalmente diferente. La historia es simultánea a los asuntos de las primeras películas pero el tono general es muy diferente: una boda se convierte en una zombie party donde lo más importante para los novios es sobrevivir.

Podríamos definirla  como  una  película de zombies con regusto a cine de Tarantino, heroínas lunáticas incluidas. La actriz Leticia Dolera encarna a una mujer agresiva, frágil,  irracional y serena en su locura, que es la estrella de la película durante la parte álgida del film. En los minutos finales de la película Diego Martín y la misma Leticia Dolera también interpretan algunas secuencias de gran intensidad que merecen mencionarse.




Pero algunas escenas aquí y allá no son suficientes para que la película sea totalmente  atractiva. Al comienzo de la historia se nos cuenta durante unos 20 minutos una boda en la que los protagonistas contraen matrimonio. Esta parte está contada al modo habitual de REC, cámara en mano y telerealidad. Pero en este caso  es un tostón, demasiado real. 

Poco después -cuando comienza la parte central de la historia-  en una escena que se convierte en una declaración de intenciones , los personajes desechan la cámara de mano  y se hace uso de  fotografía tradicional   durante el resto del metraje. Que una escena así aparezca en la película descendiente de una de las más grandes películas de telerealidad es casi una posición teórico-práctica: se abandona el género que hizo grande a la franquicia.

Estas escenas con un fin muy concreto abundan: tras ver la película se tiene la impresión de que la película se armó en relación a 5 escenas que contienen imágenes impactantes o chascarrillos, que son las que aparecen en el trailer  y todo lo demás está ahí para rellenar con más o menos suerte.

Por lo demás, la expectativa es lo que más contraste produce en el espectador. Donde se espera una historia a lo REC, con salvajismo y crudeza nos encontramos con una película que no tiene nada de esto sino lo contrario: algo de surrealismo, un aire a las comedias absurdas estadounidenses, algo de Tarantino y unos toques de humor.

A la hora de juzgar, de todos modos, no hay que olvidar dónde se ha realizado la película. Me sigue pareciendo un milagro que películas tan buenas de este género se hagan por aquí. El hecho de que critiquemos a esta película a través de los más altos estándares del género es lo que demuestra que la película es una buena película. No hay que dejar de verla .


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